Historia de Diciembre: “Me tenías con el Hola”

diciembre 9, 2015

Y tú preocupada.

Preocupada por esa primera cita. Por tener preparados temas de conversación, por evitar silencios incómodos. Por ofrecer tu mejor versión.

Y, sin embargo, no era necesario.

No era necesario porque me tenías ganado de antemano. Me habías ganado antes de jugar el partido, incluso antes de saltar al campo. Mucho antes de entrar por la puerta de mi casa.

Pero hoy cuando has entrado tenías la sonrisa de las primeras citas. La sonrisa nerviosa y tensa de querer causar una buena impresión, porque aún no hay confianza y ya se ha subido el telón.

La sonrisa del episodio piloto.

Porque una primera cita es como el episodio piloto de una serie. Intenta ofrecer lo mejor, pero dejar con ganas de más. Porque nos lo jugamos todo a una carta, en una hora. El rodaje de cientos de capítulos, o el olvido. Cuántas grandes series se quedaron en el episodio piloto y no llegaron a estrenarse.

Y cuántas relaciones.

soldadito marinero blog

Así que te imagino delante de tu armario horas antes, eligiendo la ropa que te ibas a poner para nuestra cita. Una cita enmascarada por la excusa de que te dejase unas películas. Frente al espejo de pie, tres posibilidades de atuendo colocadas en la cama, y el consejo de tu hermana. Al final, unos vaqueros grises, unas new balance y un jersey blanco bien gordo, que en Madrid el otoño nos ha cogido desprevenidos. Casual pero guapa, como siempre.

Te imagino maquillándote y pensando lo que decir al entrar. Te imagino consultando a tu amiga.Te imagino decidiendo qué pediríamos para cenar. Porque leíste que en una primera cita están prohibidos los calamares en su tinta y los espaguetis.

Y, sin embargo, daba igual.

Daba igual lo que te pusieses, daba igual lo que anticipases, daba igual el maquillaje y daba igual la cena.

Porque me tenías. Y cuando entraste en casa bastó con el primer hola.

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Pues sí, me tuviste con el hola. Qué digo, me tenías mucho antes del hola. Me habías ganado semanas antes, cuando te conocí. Y sin proponértelo. Porque así es como se ganan los partidos importantes.

Casi sin querer.

Me ganaste siendo tan buena con tu hermana. Porque cómo tratas a tu hermana tratarás a tu pareja algún día. Me ganaste con una sonrisa que tú no sabías que yo observaba.

Me ganaste en un gesto de humildad. Me ganaste sin maquillaje. Sí, sobre todo me ganaste sin maquillaje. Porque nos gustáis así. Me ganaste en tu imperfección.

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Me ganaste cuando te observaba sin que actuases. A telón bajado.

Me ganaste cuando fuiste tan generosa al invitar a mi amiga. Porque la generosidad enamora. Me ganaste cuando me contaste aquel secreto. Cuando confiaste en mí.

Me ganaste con sencillez.

Me gustaste siendo tú misma.

Me ganaste cuando menos te esforzaste.

Me ganaste con la suma de detalles.

Minuto a minuto, partido a partido, como diría el Cholo.

Y con eso fue suficiente.

Así que tu tensión cuando estabas sentada en mi sofá, tus esfuerzos por evitar silencios incómodos o tu conversación más sofisticada ya no eran necesarios. Porque ya me tenías.

Y no hacía falta más para rodar nuestra serie.

Fdo. Soldadito Marinero

12 Comentarios

  • Reply
    Ísver
    diciembre 10, 2015 at 00:52

    Historia muy bien construida sobre cómo las cosas más sencillas son las que enamora, lo demás es tan superfluo como maquillarse para dormir. Un saludo.

    • Reply
      Soldadito Marinero
      diciembre 10, 2015 at 09:05

      Siento que te haya parecido superflua una parte del post, pero gracias por comentar!

      • Reply
        Compartiendo Macarrones
        diciembre 10, 2015 at 09:12

        La verdad es que yo lo había entendido como que son las cosas sencillas las que enamoran y las demás son triviales 🙂 Si es así, estoy de acuerdo! Muchas gracias Soldadito por compartir macarrones con nosotros esta semana 😉

      • Reply
        Ísver
        diciembre 10, 2015 at 09:15

        Perdona, no me he expresado bien. Mi comentario es una aclaración a lo que vienes diciendo, no que tu historia sea superflua, es decir, estoy contigo en que lo que enamora son las cosas sencillas y la esencia de cada uno. Todo lo demás, por ejemplo; esa intención de parecer perfecto en la primera cita, es algo que no tiene tanta importancia. Tu historia, bajo mi punto de vista, está muy bien.Saludos.

      • Reply
        Soldadito Marinero
        diciembre 10, 2015 at 09:48

        Perdona! Lo entendí yo mal entonces, gracias por la aclaración! Y gracias a Compartiendo Macarrones por darme esta oportunidad 🙂 Un saludo

  • Reply
    ana
    diciembre 11, 2015 at 12:16

    Una historia preciosa como todas las tuyas.

  • Reply
    Entre suspiros y un café
    diciembre 14, 2015 at 21:13

    Una reflexión muy sencilla pero profunda, Soldadito Marinero. A veces dejamos que las cosas “importantes” se apoderen de la situación y no valoramos pequeños gestos y pequeños detalles que son los que enamoran realmente.

    ¡Un beso! Y gracias por compartir la historia.
    Patri.

  • Reply
    Aneth
    diciembre 23, 2015 at 14:50

    Uno de los mejores que has escrito. De verdad que eres muy buena!

  • Reply
    Alba
    enero 3, 2016 at 16:19

    Sin palabras, es tan cierto y te sientes tan identificada … No dejas de sorprenderme. Me sigue pareciendo increíble.

  • Reply
    Ros
    enero 16, 2016 at 10:04

    Simplemente, decirte que me has emocionado…

  • Reply
    David Santos Ferrer
    marzo 4, 2016 at 09:30

    Pienso lo mismo, me gusta por quien es no por lo que dice, hace, o lo guapa que se pone cuando se arregla.

  • Reply
    ramirezvegaalfredo
    mayo 12, 2016 at 06:19

    Muy buena historia. Y es que al final lo importante está dentro, por más que nos empeñemos en cuidar tan sólo lo de fuera muchas veces.

    Saludos.

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