frases feministas

Lo que me pasó en el metro

junio 2, 2018

Os voy a contar algo que me pasó hace varias semanas. Se lo conté a mis amigas y surgió una conversación muy interesante así que he pensado que puede gustaros y haceros reflexionar.

Como os decía, hace unas semanas estaba de pie en el metro y a mi lado había una chica de unos veinti muchos. Llevaba una minifalda muy corta, un escote muy pronunciado e iba en tacones. La gente se la quedaba mirando y, en concreto, un hombre se ofreció a dejarle su asiento en el metro. Yo no lo entendí, pues había personas mayores de pie pero, en cualquier caso, ella lo rechazó.

Lo primero que pensé es “vaya pintas”, “cómo se atreve a ir así” y algo más del estilo. Luego me paré y me pregunté qué estaba haciendo. ¿Acaso no puede vestir como le dé la gana? En vez de criticarla, debería no sólo apoyarla sino darle la enhorabuena por haber tenido los ovarios de salir así de casa. Yo cuando llevo escote no me gusta llevar falta corta. No sé por qué, quizás porque llamaría la atención, porque algún gilipollas me diría algo por la calle y paso, o porque luego tengo que volver sola a casa. Yo que sé.

Y en ese momento me di cuenta de que había pensado así toda mi vida porque era lo que me habían enseñado. No mis padres, sino todo lo que me rodeaba: en el colegio, en la televisión, en las películas. En concreto, estoy volviendo a ver la serie Friends y he visto un montón de comentarios que me chirrían y seguro que hace veinte años sería lo más normal del mundo.

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Ahora estoy haciendo un esfuerzo (porque automáticamente pienso como lo hice con aquella chica en el metro), e intento ver las cosas con perspectiva. Os pongo otro ejemplo. Hace unos días vi la foto de una mujer en bikini en una vuelta ciclista (no sé de qué año ni dónde). He intentado buscarla en Google pero en “mujer en bikini vuelta ciclista” las fotos son interminables. La mujer llevaba un cartel en los brazos que animaba a los ciclistas. Y en la foto se ve cómo uno de ellos está pasando a su lado y le da un cachete en el culo. La toca, sin su permiso. Lo primero que pienso es, “joder, es que si se pone en bikini al lado de la carretera…”. ¿Si se pone en bikini qué? ¿Le da eso derecho al ciclista a tocarla? NO.

Y esta forma de pensar la veo día a día en las personas que me rodean, en personas que se consideran feministas, pero no las culpo. Porque en el momento en el que las haces pensar sobre ello, te dan la razón. Creo que una persona puede vestir como le dé la gana y eso no da derecho a los demás para tocarla (que no pasa nada por mirarla, por dejar las cosas claras).

Así qué, si te  has sentido identificada/o, no te preocupes. Cuando estés en una situación así, piénsalo. Espero que os haya valido de algo mi anécdota. Pensaba publicarla en Instagram pero me he extendido más de lo que pensaba para contarlo bien.

 

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